Razones para no divorciarse
Henry Preza
henrypreza@gmail.com
MÁS TEMAS, CLIC AQUÍ
El hecho es que para mí el divorcio no es un tema fundamental para la familia ni tampoco necesario para aquellos que quieren vivir junto a sus familias en la voluntad de Dios.
Mientras cientos de teólogos pelean por determinar si el divorcio es aprobado por Dios o no, yo prefiero escribir y hablar acerca de los problemas que conlleva el divorcio, el impacto en los hijos, los problemas futuros con ellos, pues, eso habla y persuade más que la discusión de cientos de teólogos para permitirlo o condenarlo.
Cuando los consejeros están tratando de paliar los problemas que esto conlleva, miles de niños, jóvenes y mujeres se están destruyendo a causa de las consecuencias.
Así que, prefiero hablar de las consecuencias. Hablar de los problemas, del porqué es dañino el divorcio. Es mejor que estar hablando de cuando el divorcio es aprobado, de cuando es incorrecto. No tiene tanto sentido hablar de eso.
En esta ocasión deseo con la mayor simplicidad posible dar algunas razones para no divorciarse a aquellos que debido a las presiones y problemas familiares que no pueden solucionar ven este error como una opción probable o absoluta. También es para los que querían leer algo sobre el divorcio. Hay algunas partes más adelante que hablan de otros aspectos que usted conocerá conforme avance su lectura.
Todos los teólogos, estudiosos y pastores que aprueban el divorcio consideren los puntos que a continuación mencionaré:
Razón 1: Rebelión contra el deseo de Dios
El matrimonio no fue instituido para una temporada. Que sentido habría en formar una familia, dividirla y comenzar una nueva destruyendo la anterior.
Dios desea que el hombre llegue al matrimonio y se mantenga fiel hasta la muerte. La infidelidad es una de las causas del divorcio. Aunque haya otras razones la verdad es que después del divorcio las personas suelen buscar nuevas parejas. Veamos la posición de Jesús en cuanto al divorcio.
La Palabra de Dios relata: “Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el nombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” (Mateo 19:3-6).
Al divorciarte estás en rebelión al deseo de Dios. Su deseo es que lo que Dios juntó no lo separe el hombre. De tal manera que cuando tú te divorcias jamás estarás agradando a Dios. Podemos hablar acerca de las razones por las cuales sí nos podemos divorciar, si hubiera varias, pero, caemos en una situación parecida a la de los fariseos. Continúa el relato: “Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fue así.”
La respuesta de Jesús está tan clara que hasta los niños la entienden. Al principio en la mente de Dios no existía la idea de divorcio para las familias que él formaría.
Los israelitas eran necios. Ellos querían estar cambiando mujer casi todos los días. Me imagino que Moisés comenzó explicándoles, pero, ellos eran revoltosos. Así que, lo permitió, pero, el mismo Jesús dice que no era lo mejor, pues, no era esa su voluntad para los hombres.
Tampoco el divorcio es su voluntad hoy. Pero, entonces algunos saltan y dicen: “¿Ya leyó el siguiente versículo?”. Claro, el mismo Jesús en el versículo nueve que sigue de la porción que leíamos dice que no hay ninguna razón por la que él apruebe el divorcio, excepto por fornicación. Óigame, pero, la fornicación es PECADO. Si usted quiere tomar eso como un arma para divorciarse tiene que convertirse en un fornicario o su esposa tiene que adulterar. Acaso es la voluntad de Dios que forniquemos. No, en la escritura dice que nos apartemos de la fornicación y no está jugando.
Lo que Jesús deja ver es que la fornicación es capaz de destruir cualquier familia. Sin embargo, nosotros no pensemos en eso. Pensemos en restaurar las familias, en sacar del pecado a los adúlteros en el Nombre de Jesús. El Señor puede ayudarles a ellos.
Razón 2: La familia se destruye.
Es tan común escuchar personas que dicen: “Yo ya no amo a mi esposa, mi matrimonio ya no tiene razón de ser,” pero, en realidad no se mantiene una familia unida porque uno se ama. Deberíamos amarnos porque somos familia, y no tener ni siquiera la mínima idea de separarnos.
El divorcio hace familias incompletas y rompe la unidad. Además de estar en contra del deseo de Dios.
Me asombra ver personas divorciadas que todavía se preguntan porque sus hijos o ellos están tan destruidos. Algunos mantienen la idea que el divorcio no afectará su unidad familiar. “Todo será igual, pero, ya no nos trataremos como esposos sino como amigos.” La misma mentira de siempre.
La verdad es que no importa si detrás del divorcio hay intenciones buenas o malas, como algunos lo suponen. Al corto tiempo estas personas podrán ver que es imposible mantener una familia unida estando separados. Hablar de esto es tan absurdo, pero, es en lo que algunos creen. Es absurdo pensar que la familia puede seguir igual en todas las áreas si están separados. Por eso es que la simple separación es muy igual en implicaciones y consecuencias comparándola con el divorcio. Porque se sigue el mismo patrón: La destrucción de la familia.
El decir general de la gente es que la familia es la base de la sociedad. Entonces, desde esta lógica familias destruidas forman sociedades destruidas.
En países como el nuestro (El Salvador), donde hay altos índices de violencia y a la vez cientos de personas yéndose ilegales a Estados Unidos podemos claramente enfocarnos en que la causante principal es la desintegración familiar.
El modelo económico implantado en El Salvador es el que ha arrasado con la situación financiera de las familias atrayendo la pobreza y llevando a la desintegración a cientos de familias. Es un problema enorme. Si usted va preguntando casa por casa se dará cuenta que en casi cada hogar hay alguien que está ilegal en Norte América.
Aunque el problema mayor aparentemente es resuelto con esa sutil desintegración familiar la verdad es que con eso comienzan los verdaderos problemas familiares. Desintegración familiar es destrucción y desestabilidad familiar y social.
Una de las razones principales para ni siquiera pensar en el divorcio es que la destrucción familiar dada por la desintegración afecta primordialmente a los niños y genera futuras familias inestables. Los niños no merecen que sus padres se separen. Usted tal vés no sabe cuánto afectará a su familia, o quizá usted mismo fue víctima cuando era niño y hoy lo está reproduciendo, pero, en verdad deténgase.
Razón 3: Los hijos sufren.
Describiría el divorcio en una sola palabra: locura. Ver sufrir los niños al ser víctimas del divorcio de sus padres es algo que noto una y otra vez, y me llena de tristeza.
Sin embargo, debo decir que los adolescentes muestran quizá más fácilmente una serie de problemas a causa del divorcio que solucionarlos realmente es un dilema.
El sufrimiento en los jóvenes se nota por la rebeldía, la soledad y la tristeza que ellos muestran.
El hecho es que el sufrimiento no es algo que se quede como un tema de segunda mano. Por el divorcio sufren los niños, los adolescentes, los hijos adultos y hasta los mismos padres como ya se sabe.
Sufren porque se dan cuenta que han perdido su familia, piensan que ellos son los culpables, que perderán el amor de sus padres. Sufren a causa del divorcio que les conlleva a la depresión.
Razón 4: La historia se repite
No se trata de divorciarse sino de solucionar los problemas de fondo. No se trata de buscar la misma solución que quizá sus padres tomaron. Es algo mayor lo que debes hacer. Para qué cometer los mismos errores de otros.
Cuando una pareja se divorcia a veces lo hace porque ya no soportaban los problemas que tenían. Para desahogarse de ellos deciden la separación. Poco tiempo después se casan con otra persona esperando que en esa ocasión las cosas sean mejores.
El problema es que al pasar el tiempo comienzan a tener problemas iguales o parecidos que los que tenían con sus parejas anteriores. La historia se repite y parece un círculo vicioso.
El punto está en que al ellos haber huido de los primeros problemas usando el divorcio, lo único que hicieron fue escapar momentáneamente. Al no haber solucionado el verdadero problema este aparecerá de nuevo en el futuro.
La historia se está repitiendo una y otra vez, pues, no solucionaron su problema.
Supongamos que un hombre es celoso y de carácter agresivo, y esto lo llevó a desconfiar injustamente hasta que se divorcio de su esposa. Tiempo después se casa con otra mujer, y de repente otra vez los celos y la agresividad. Entonces el hombre puede decir: “Yo no sé porque sólo mujeres malas he tenido.” Yo le diría: “No, señor. Las mujeres que tiene no son malas. Usted es el problema.”
Este fulano hubiera podido solucionar su problema en su primer matrimonio, pero, no. El cobarde mejor se separó en lugar de elegir buscar ayuda. Pero, eso no lo salvó de los mismos problemas en el futuro. La historia se repitió, pero, porque no se solucionó el verdadero problema.
Así que usted ante los problemas familiares no piense en el divorcio. Esa es la escapatoria de los cobardes. Si no soluciona su problema de fondo jamás vivirá feliz. Hay esperanza para su matrimonio.
Evidentemente, las razones para no divorciarse son mucho más convincentes que las motivaciones de las personas para separarse. Quizá lo que más debería hacernos pensar en decir no al divorcio es que las consecuencias son peores. Lo que estarás logrando es que los problemas aumenten más y más.
Realmente como cristianos no deberíamos tener esta frase en nuestro vocabulario ni siquiera en broma, pero, la realidad es otra. Cientos de parejas cristianas se separan atrayendo sobre sí perdición para ellos y sus familias.
El Reino de Dios enseña valores de unidad familiar. Si Jesucristo estuviera de acuerdo en la separación y el divorcio estaría en contra de los pensamientos de su padre y se cuestionaría su divinidad. En este reino establecido por nuestro Señor Jesucristo y del cual formamos parte no se trata de pelearnos, ni de separarnos sino de amarnos con el amor de Dios y mantenernos unidos hasta su venida.
http://henrypreza.googlepages.com
LA COMUNICACIÓN ENTRE ESPOSOS.
Henry Preza
henrypreza@gmail.com
MÁS TEMAS, CLIC AQUÍ
La Biblia dice: ““…vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición.” 1 Pedro 3:9
Este versículo fácilmente puede ser aplicado a la familia. Dice: “No devuelvan insulto por insulto.” La mala comunicación tiene su origen en que no se está dispuesto a vivir acorde a los valores del reino de Dios para la familia. Para comunicarse bien hay que entenderse bien. Es necesario comprender algunos aspectos de la comunicación, sus obstáculos y algunos consejos prácticos. Esto es lo que trataremos a continuación.
Para comenzar debo decir que los esposos tienden a darle mayor realce a los aspectos sexuales del matrimonio descuidando parcial o totalmente la comunicación entre ambos.
El matrimonio no debe ser simplemente una relación erótica, pues, el erotismo es pasajero e inconstante. Alguien puede ser un buen amante, pero, un mal comunicador. Puedes ser experto en los aspectos sexuales, tener estabilidad financiera, pero, si no te comunicas bien con tu cónyuge estarás perdiendo tu familia en poco tiempo.
Tal vés usted se pregunte porque es que su matrimonio esta deteriorado, porque entre los dos no se comprenden, aun siendo trabajadores, responsables, fieles y buenos amantes. La respuesta casi segura es: Hay una mala comunicación.
Comunicarse en el matrimonio es poder expresar los pensamientos e inquietudes que tenemos dentro, pero, a la vez es saber escuchar y comprender a nuestro cónyuge cuando él se dirige a nosotros.
Es cuestión de ser amigos.
En el matrimonio la comunicación consiste en una amistad profunda del uno con el otro. No pierda de vista que él o ella es su amigo(a). No olvide que cuando se conocieron eran buenos amigos.
El problema es que algunas parejas creen que en el matrimonio la comunicación es diferente. El esposo es el que manda, grita y hace lo que quiere. La esposa debe ser la servidora fiel que haga los deseos del hombre con la boca cerrada. Es un error. Como también es un error pensar que sólo la mujer tiene derecho a ser escuchada y correspondida, pues, debe ser tratada como el vaso más frágil. Eso es cierto, pero, en una amistad ninguno se aprovecha del otro. No se imponen nada. Nadie es el dictador. Hay una comunicación ideal que les hace respetarse, amarse, ayudarse y comprenderse aún con los errores, y lo que es mejor, sin necesidad de tener sexo.
En el matrimonio a veces se olvida que se tiene que ser amigo y cuando no hay sexo el hombre anda tan enojado que no quiere dirigir ninguna palabra a su esposa e hijos.
Es por eso que las parejas que han perdido su relación de amigos y tienen problemas de comunicación deben comenzar reestableciendo la amistad y la confianza el uno por el otro
OBSTÁCULOS DE LA COMUNICACIÓN.
Las parejas que se encuentran en crisis normalmente están más preocupados por atacarse y criticarse que no se toman el tiempo para solucionar los problemas o verificar si tienen son problemas de comunicación.
Realmente comunicarse bien con el cónyuge no es tan fácil como aparenta. Se necesita dedicación para apartar todos los obstáculos que han afectado tu relación. Aquí presento algunos obstáculos para la buena comunicación. Entendiendo esto podrás saber dónde comenzar:
1. No estás dispuesto al compromiso: No quieres comprometerte con tus palabras. No eres capaz de dar cuentas acerca de lo que hiciste durante el día. Para ti hablar con tu cónyuge es como tener que humillarse. Es un error pensar así, pues, si bien es cierto la comunicación requiere un compromiso, si llevas una vida justa donde no hay nada que ocultar jamás tendrás temor de abrir tu corazón a tu esposo(a). A veces también sucede que no hay compromiso a causa del temor. Temor originado por fracasos pasados con tu mismo esposo(a), y te da miedo volver a intentarlo. Sucede que existen parejas que saben que tienen problemas de comunicación e intentan solucionarlos. Lo único que sucede es que la situación se agrava más. Esto crea como anticuerpos a la comunicación, de tal manera que ellos prefieren evitarla a toda costa para ya no tener más problemas por procurarla.
2. Hay falta de sinceridad en tus conversaciones: Tal vés tu problema es que no eres sincero en tus conversaciones. Empeñas tu palabra, te comprometes a salir con tus hijos, dices que irás a algún lugar con ellos y al final no sucede. Le dices a tu esposa que tienes un compromiso en tu trabajo hasta tarde y es mentira. Eso afecta tu comunicación. Creará desconfianza en tu esposa. La desconfianza no es amiga de la comunicación. Sé más sincero. Una sincero es mejor que un hipócrita. Los sinceros son confiables. La sinceridad se basa en la verdad y tu familia te respetará cuando lo reconozca en ti.
3. Le das más tiempo a otras ocupaciones: Es fatal cuando un miembro de la familia se deja arrastrar por las ocupaciones. Estás pueden ser muchas obligaciones en el trabajo, la iglesia o con los amigos. Darle más tiempo a los amigos también es un error. A la vez la injerencia de los amigos puede ser otro obstáculo. No se diga los distractores más comunes de la comunicación como lo son: la televisión, el teléfono, la música, entre otras. Este tipo de personas jamás tienen tiempo para escuchar, siempre están ocupados, nunca andan de humor para darle unos minutos para conversar a un miembro de su familia. Alguien una vez dijo en son de broma: “Escuche a su esposa y hable con ella, sino otro lo hará y cuando se dé cuenta ya será tarde.” Aunque en realidad él decía una verdad, y es que la falta de comunicación con su esposa puede hacer que ella se desinterese por usted y alguien que si la trate como se lo merece. Tanto el hombre y la mujer tienen necesidades sentimentales que deben ser cubiertas por el esposo y esposa. Es mentira que su esposa sólo necesita sexo y es mentira también que el hombre sólo busca sexo. Todos ustedes estarán de acuerdo en esto: De que sirve sexo todos los días sin comunicación. Sólo será automático y sin valor como en los perros. De que sirve tener el cuerpo de una persona si no se le ha conquistado el corazón. Pudiera estar contigo imaginándose estar con otro(a).
4. No escuchas a tu cónyuge ni lo comprendes: La buena comunicación no es saber hablar sino saber escuchar y comprender lo que se nos dice. Uno debe gastar más tiempo escuchando que hablando. El problema es cuando no se sabe escuchar o cuando la misma persona se cierra las puertas. Esto se da cuando se comienza a escuchar y de repente se comienza a criticar o menospreciar lo que se nos está diciendo. Usted está creando una barrera para la buena comunicación cuando se cierra a escuchar. A veces su esposa no quiere que usted le esté hablando. Sólo quiere que la escuche. Pero, que la escuche. No debe fingir que la escucha y su mente por otro lado. Escúchela atentamente y trate de comprender lo que le dice. Recuerde que cada uno piensa diferente y lo que para algunos no es importante para otros si lo es. Un buen comunicador sabe escuchar. Por eso es un obstáculo cuando no se sabe escuchar en el matrimonio. Si te has dado cuenta que esto es un retrato de tus actuaciones puedes comenzar escuchando a tu familia, pero, sin criticar y ofender, y verás que los cambios positivos comenzarán inmediatamente.
Dónde comenzar.
Podemos seguir dando más obstáculos acerca de la comunicación, pero, con lo hasta aquí señalado creo que sirve para evaluarse como pareja.
Tome en cuenta estos cuatro consejos que a continuación le presento, aunque tal vés no le parezcan tan fáciles si los práctica verá cambios en su comunicación:
Consejo 1: Examine en qué está fallando.
Pregúntele a su esposa o esposo en qué cree que está fallando en la comunicación. Dígale que sea sincero(a). Si eres tú a quien le han preguntado no vayas a decir las cosas ofensivamente. Resalta las virtudes de la persona antes de hablar. Sugiere, no impongas. Si tú eres el que recibe el consejo tómalo en cuenta, pues, de nada servirá examinarse sin hacer nada.
Consejo 2: Dedique tiempo de calidad a su familia.
Si has dedicado poco tiempo a tu familia procura pasar más tiempo con ellos. Todos tenemos tiempo para nuestras familias. Algunas veces no es cuestión de tiempo sino de de hablar con la familia, pues, podrías pasar horas con tu familia, pero, sino hablas con ellos es como que no estuvieras.
Consejo 3: Evite la incomprensión y el irrespeto en sus palabras.
Dice Colosenses 4:6: “Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.”En la versión Reina Valera 1960 dice: “sea sazonada con sal” con lo que quiere transmitir la misma idea que la Nueva Versión Internacional.
Sea una versión u otra la idea que Dios transmite en su Palabra es que no seamos ásperos ni ofensivos cuando hablamos con otras personas. Algunas personas tienen en poco el uso de las palabras, pero, para Jesús las palabras siempre eran de gran importancia. Fue él quien dijo: “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado.”Mateo 12:36
Las palabras que decimos son capaces de condenarnos. Jesús también dijo: “…Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.”Mateo 5:22
Entiende porque la comunicación debe ser adecuada. Las palabras que pronunciamos dejan ver lo que hay en nuestro corazón. La palabra del Señor nuestro Dios dice: “Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Mateo 15:18
Los líderes religiosos andaban más preocupados por lavarse las manos, pero, Jesús sabía que son las palabras del hombre, que son malas, las que en verdad le contaminan.
Con nuestras palabras, con nuestra mala comunicación podemos contaminar a nuestras familias. Evitemos el irrespeto. Dios quiere que nos respetemos mutuamente, pues, somos su creación.
El ser una familia no significa que debamos hablarnos irrespetuosamente. Debe haber una confianza basada en la pureza y la honestidad. Pablo escribió: “Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias.” Efesios 5:4
El problema es que cuando se falta el respeto en la familia hay una decadencia de valores constante. Si se faltan el respeto una vez éste se convertirá en un ciclo continúo. La Biblia no se equivoca al decir: “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”1 Corintios 15:33 (Reina Valera 1960).
Por otra parte, la Biblia enseña acerca de la comprensión que hay que tenerse entre esposos. Acerca del esposo dice: “De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.” 1 Pedro 3:7
Para las mujeres está escrito: “Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa.”1 Pedro 3:1
No hay porque estarse gritando u ofendiendo en un hogar. Si algo no le parece discútanlo, pero, con sabiduría y sin faltarse el respeto. También quisiera que notaré que el comprender y respetar es más demandado al hombre, pues, él ha sido puesto como cabeza de hogar. Así que hombres ya no se escuden en sus mujeres ni les pidan que cambien primero. Ustedes llevan la responsabilidad principal por respetar, comprender y mantener una buena comunicación.
Consejo 4: Hable mostrando el amor de Dios.
Que dice la Biblia cerca del amor al prójimo: “…vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición.”
Entonces hablar mostrando el amor de Dios consiste en practicar las enseñanzas del evangelio. Cuando alguien ama de verdad no ofende a su prójimo, incluso a aquellos que le odian. No tiene porque hacerlo, pues, está tan agradecido con Dios que eso no le permite sentir odio, ni rencores, ni discutirse.
La clave para mostrar el amor en nuestra comunicación conyugal podría estar en las palabras del salmista, que dice: “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.” Proverbios 15:1
Si en un momento que su esposo o esposa esté molesto o cansado usted se pone a pelear no logrará nada. Por el contrario si usted en lugar de eso le habla con amor logrará mucho. No es necesario responder igual. En el amor de Dios se nos enseña a no pagar mal por mal. Allí está la clave de la buena comunicación entre esposos. No se trata de que la otra persona actúe correctamente. ¡Debes ser tú quién dé el primer paso!
Recordemos el ejemplo de Sara con Abraham. Ella se dirigía respetuosamente a su esposo. Eso mostraba su amor hacia él y el ejemplo de mujer que era por supuesto: “Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.”
A practicar el amor hacia nuestros cónyuges. Con tus palabras puedes marcar la diferencia de tú familia.
Consejos prácticos:
Estos siete consejos los recibí en un correo electrónico de parte de alguien que desconozco quién era. Sin embargo, noté que eran muy interesantes y me pareció adecuado transcribirlos literalmente como consejos prácticos para las parejas con problemas de comunicación. Reflejan verdades muy interesantes que le serán de ayuda.
Siete consejos para la buena comunicación:
1. No trates temas importantes durante los momentos de tensión. Es bueno hablar de los sentimientos en el mismo momento que surgen, pero en ocasiones no conviene, sobre todo cuando se tiene mucha carga emocional. Se debe evitar hablar cuando alguno de los dos esté muy cansado, antes de irse a trabajar o inmediatamente después de regresar, y lo mejor es preguntarle a tu cónyuge si está dispuesto a escuchar o dialogar.
2. No culpes a tu cónyuge sin haberlo escuchado. Si culpas a tu cónyuge sin haberlo escuchado, lo único que vas a lograr es que se pondrá a la defensiva y se va a encerrar. Tampoco se vale hacer prejuicios o querer adivinar. Deja a tu cónyuge expresar sus sentimientos.
3. Trata un solo asunto a la vez. Se debe tratar un solo asunto y nunca mezclar otros, concentrarse sólo en el tema presente y olvidar en ese momento si existen otros.
4. Haz peticiones no exigencias. Una petición implica cualquier respuesta, así sea negativa y será aceptada. Una exigencia implica que la respuesta siempre sea afirmativa, y, como se dice “en la forma de pedir está el dar”.
5. No divulgues los sentimientos. Evita divulgar los sentimientos compartidos por tu cónyuge, ni aún con el mejor amigo, por que perderá la confianza de volver a comunicártelos.
6. No dejes problemas sin resolver o resentimientos ocultos. Al dejar problemas sin resolver o sin decir, se irá formando un muro de indiferencia, no debemos tener miedo a afrontarlos. Si crees que tu esposo(a) está administrando mal el dinero puedes hablarlo. Así te evitarás la escasez y el resentimiento. Muéstrale cuál crees que es la mejor manera de hacerlo y explica clara y amablemente el porqué piensas que es así. Pero, sé firme aunque sin querer manipular o imponer.
7. Evita comunicarte con ironía y sarcasmo. Eso molestará a la otra persona, pues, darás a entender que no le tienes importancia. Es mejor que seas firme. Sé serio cuando haya que serlo, pero, no áspero ni intratable. La mejor manera es por medio de la buena conversación basada en la sinceridad.
La comunicación es tan importante dentro de las relaciones conyugales no sólo por el hecho de que hay estabilidad en el hogar sino porque el deseo de Dios es que haya una relación profunda entre los esposos. La buena comunicación le cierra la puerta al adulterio, a los pleitos, a los problemas financieros y otra serie de males que se dan a causa de una mala comunicación.
Los matrimonios exitosos se basan en la comunicación. Es parecido a la relación que tenemos con Dios sólo que en menor grado. Cuando más hablamos con Dios es mejor nuestra comunión con él. Al comunicarse adecuadamente como esposos hay una mayor comunión, una mejor comprensión. Conocerse bien es aceptarse bien y amarse mejor.
Una buena comunicación no garantiza un matrimonio perfecto, pero, si una mejor solución de los problemas y una mayor facilidad para llegar a un acuerdo.
Tus problemas de desconfianza, de estabilidad emocional y tu inseguridad en cualquier aspecto conyugal se solucionan sólo con la comunicación.
La comunicación sincera crea confianza, estabilidad, acuerdos sólidos y una manera de criar a los hijos más ordenada. También en el área financiera habrá cambios si te comunicas mejor.
Hemos sido llamados para ser una sola carne con nuestras esposas. Esto es una realidad desde el primer día de casado. Ahora no descuides el regalo de Dios que es tu esposo y esposa. Procura cuidarlo manteniendo una buena comunicación.
http://henrypreza.googlepages.com
EL AMOR Y LA PASIÓN.
Henry Preza
henrypreza@gmail.com
MÁS TEMAS. CLIC AQUÍ
El amor es más que los inventos difundidos en las películas y las palabras dichas en poemas o canciones eróticas. En Dios se encuentra la expresión total del amor, pues, dice la Biblia: “Dios es amor.”
Note que no dice que Dios tiene amor, sino que él, en sí mismo es amor. Fundamentalmente, para que un matrimonio funcione hay que poner en práctica el amor de Dios.
Sin embargo, como muchas veces hemos escuchado ya, el amor que es necesario para la perdurabilidad del matrimonio no es de carácter erótico. Pues, para los griegos la palabra “Eros” era entendida como un amor. No obstante, en el cristianismo es “ágape” la que muestra el amor verdadero, que es el de Dios. Este amor es el que se puede aplicar con mayor facilidad, y el que está en la voluntad de Dios, y que debe ser aplicado en nuestras acciones hacia Dios, nuestras familias, amigos y enemigos.
Referente al amor en el matrimonio hay mucho que hablar. Estudiemos en primer lugar las diferencias entre el amor y la pasión, y después más detalladamente el modelo de Dios en cuanto al amor.
EL AMOR Y LA PASIÓN.
Nuestra sociedad ha confundido el amor con la pasión. Muchos matrimonio se encuentran ante una verdadera crisis debido a que comenzaron sus matrimonios bajo la pasión.
La pasión no es un fundamento firme para mantener un matrimonio estable, pues, se basa en lo superficial y físico.
Diferencias entre amor y pasión.
Es muy fácil definir las diferencias entre el amor y la pasión, pues, no tienen ninguna semejanza la una con la otra. Mencionemos algunas de ellas con el propósito que cada matrimonio o noviazgo se evalúe acerca de si están viviendo de acuerdo al amor o la pasión.
1. La pasión quiere sólo sexo, el amor puede esperar: Es muy común ver parejas de novios que tienen una vaga idea el uno del otro. No obstante, son activos sexualmente y en lugar de conversar parecen estar más enfocados en los aspectos sexuales.
A esta pasión juvenil, muchas personas le mal llaman amor. El punto es que bajo ésta búsqueda de sexo, y más y más pasión, algunos cometen el error de llegar al matrimonio pensando que las cosas están bien.
El problema es que nunca los aspectos sexuales llenarán totalmente las necesidades del matrimonio, pues, la vida del matrimonio no está en el sexo sino en el amor.
Si tú vives bajo la pasión no soportarás ni siquiera que tu esposa se enferme, porque entonces no podrás tener relaciones sexuales con ella.
Las parejas que formaron sus matrimonios bajo la nube de la pasión al pasar de los años suelen perder el gusto el uno por el otro y echar a perder sus matrimonios.
Mientras que en la pasión no se puede vivir sin sexo, en el amor no es el sexo lo fundamental, e incluso pueden mantenerse fieles sin tenerlo, pues, no lo es todo para ellos. A través de los años se ha comprobado que los matrimonios que comenzaron bajo el impulso de los deseos sexuales son los que presentan más problemas en el trayecto, por no estar fundamentados en algo firme.
2. La pasión no toma en cuenta los errores, el amor está dispuesto a comprender: Otra diferencia entre la pasión y el amor es, que cuando una persona está encendida en la pasión no se fija en los defectos de la otra persona. Algún matrimonio que está fracasando tal vés recuerde que cuando ellos andaban de novios todo era pasión. No les quedaba tiempo para examinarse el uno al otro y cuando se veían los errores estaban tan ciegos que mejor lo ignoraban, pues, para ellos no significaba nada.
Cuando al fin la marea baja la mayoría de cónyuges se decepcionan. Se preguntan si cuando se casaron estaban despiertos o no. Se asustan y no pueden creer que se hayan casado con alguien con semejantes defectos. La verdad es que desde antes que se casarán los defectos estaban ahí.
El problema es que hoy ya no quiere comprenderle, ellos o ellas sienten que ya aman a su esposo(a) y le echan la culpa otro. “Si no fuera por ese defecto te merecieras algo mejor”
Sin embargo, el amor conocía los defectos de su esposo(a) desde antes de casarse, pero, estaba dispuesto a amarlo(a) no importando las diferencias, pues, el amor es paciente. Contraria a la pasión que es apresurada y no sabe esperar.
Alguien que de verdad te ama te comprenderá tal como eres. Si no es así esa persona sólo está viviendo en pasión.
3. La pasión te nubla la mente, el amor es realista: Retomando algunas ideas mencionadas anteriormente debo decir que la pasión nubla la mente de las personas. La pasión es una ceguera, un bloqueo mental que te oculta la realidad. El amor vive siempre en el nivel de la realidad.
Hablemos del amor de Jesús ¿Cree usted que Jesús tenía nublada la mente cuando por amor murió en la cruz? Por supuesto que no, él estaba seguro de lo que estaba haciendo y no se arrepintió de lo que hizo. En cambio una persona con pasión puede hacer algo y arrepentirse después porque la pasión le nubla el entendimiento para sopesar las consecuencias.
Cuántos jóvenes se han dejado arrastrar por la pasión y destruido sus vidas moralmente. Cuando se arrepienten ya no hay más que hacer. Por no haberlo pensado antes fracasaron.
Por eso antes de comenzar un matrimonio usted debe pensar seriamente qué es lo que está viviendo. Si no es amor mejor deténgase.
Ahora bien, alguien casado podría decir: “Como yo me casé por pasión mejor me separo” Momento. En su caso lo que debe hacer es seguir leyendo lo que sí es amor, entenderlo y ponerlo en practica. Si está casado ya no hay vuelta atrás. Aprenda a amar querido lector.
4. Muriendo la pasión la relación se destruye, el amor permanece: Esto es el peor daño de la pasión, y es que la mayoría de personas que comienzan sus relaciones con pasión desintegran sus relaciones.
Debo decir que en el amor puede haber el elemento de la pasión. Sin embargo, ésta pasión no está en el centro sino que tiene una parte del matrimonio. Contraria a la pasión sola, que carece de amor cuando se encuentra formando un todo.
Cuando muere la pasión casi irremisiblemente hay separación. Cuando esto sucede es que surgen ideas como la del amor perdido que es la que se divulga en Hollywood. Trata acerca de personas que pensaban haber encontrado el amor, pero, no es así. No importando si están casados de repente encuentran al amor perdido y se unen a ellos y son felices para siempre. Sin embargo, esto de encontrar al amor perdido no es sino una idea más arraigada bajo la pasión.
Cuando la llama de la pasión se apaga en una pareja, estos suelen buscarla en otro lado.
Sin duda alguna existen diferencias muy marcadas entre la pasión y el amor. Ahora entremos más de cerca a examinar el verdadero amor descrito en la Biblia, y que es, el que nunca falla. Aunque no siempre suele ser del gusto de la gente, éste es el mejor método para la seguridad matrimonial.
EL AMOR DE DIOS EN EL MATRIMONIO.
Hablemos ahora del verdadero amor. En primer lugar debo repetir que el “eros” es parte del matrimonio. La pasión puede existir sin amor, pero, el amor puede o no llevar la pasión y aun así permanece fortalecido.
El modelo de Cristo Jesús.
Cristo Jesús es el modelo para los esposos. Brevemente hablábamos en un tema anterior acerca de la regla del amor y el respeto. Decíamos que el amor del esposo y la esposa debe ser como el de Jesús. Jesús ha amado incondicionalmente y eso es amor. Cuando uno aplica el amor de Jesús imitando su ejemplo en el matrimonio no hay duda que se camina bajo la bendición de Dios.
Jesús demostró su amor entregándose a sí mismo por su iglesia. Estuvo dispuesto a entregar su vida, pues, él es amor.
El amor en el matrimonio debe ser entregado, sin reservas, perdona cuando se le ofende, ama a los enemigos, no es celoso, pero, protege a su cónyuge.
Pablo lo describe en su capitulo 13 de Primera Epístola a los Corintios. Según Pablo el modelo de amor del mundo es diferente al de Dios. Es paciente, contrario al modelo del mundo que no sabe esperar. No es envidioso ni jactancioso. Mientras que en el mundo todos son egoístas y quieren solo lo mejor para ellos. No se comporta con rudeza, contrario al mundo que es machista o feminista y no le importa amar sino ser amado. No es egoísta, contrario a la pasión que busca sólo el bienestar propio.
Usted puede seguir leyendo todo el capitulo y aplicarlo a su vida conyugal. Si vive conforme a este modelo sabrá que no es tanto de buscar la persona correcta que me ame y me entienda sino de ser la persona correcta amando aunque no me amen.
ENCENDIENDO LA LLAMA DEL AMOR
Finalmente, es probable que alguien se haya dado cuenta que nunca ha amado realmente aún teniendo años de matrimonio. Esto podría decepcionarle y hacerle pensar que no vale la pena continuar con una relación así. Tal vés otro e da cuenta que ha dejado de amar y es imposible encender esa llama nuevamente en su matrimonio.
A estos dos tipos de personas les digo: Hay esperanza. Se puede encender la llama del amor aunque esta nunca haya existido o se ha apagado. Amar es más que un sentimiento, es una decisión. El amor de Dios es así. Usted sabe que para amar como la Biblia lo describe no hay que estar enamorado sino comprometido.
Comience a actuar en amor. Practique el amor y verá como Dios irá encendiendo esa llama que ha estado apagada durante mucho tiempo. Dios puede hacer que ames. Pero, debes comprometerte. Decidirte a amar. Más que un sentimiento o deseo es una decisión.
http://henrypreza.googlepages.com
4 PRINCIPIOS BIBLICOS PARA LOS BUENOS MATRIMONIOS
"El error principal que los matrimonios cometen es el de olvidar los principios o reglas que la Palabra de Dios establece. Lo establecido por Dios para la familia no debería ser ignorado por los esposos y esposas. La decadencia de valores en la familia, los índices de divorcio y la falta de amor verdadero están en el corazón del hombre que se aleja de Dios para seguir sus propios caminos."
Henry Preza
henrypreza@gmail.com
MÁS TEMAS, CLIC AQUÍ
La gente busca miles de maneras para hacer funcionar sus matrimonios. Desde las cosas más lógicas hasta lo más ingenuo es practicado por las personas en sus hogares.
El error principal de estas decisiones no está en andar probando, ni en escuchar cualquier cosa para ponerla en práctica. Estos son errores menores, pero, aunque errores, no están en el centro del asunto, ni es el todo del error.
El error principal que los matrimonios cometen es el de olvidar los principios o reglas que la Palabra de Dios establece. Lo establecido por Dios para la familia no debería ser ignorado por los esposos y esposas. La decadencia de valores en la familia, los índices de divorcio y la falta de amor verdadero están en el corazón del hombre que se aleja de Dios para seguir sus propios caminos.
Examinemos brevemente cuatro prácticas bíblicas que los buenos matrimonios utilizan para darle estabilidad y durabilidad a sus hogares.
Principio 1: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2:24”
Este principio bíblico es fundamental para el matrimonio. Dios busca que los esposos sean una sola carne y haya separación del hogar de los padres. Se ha comprobado a través de la experiencia de cientos de parejas que el casarse y quedarse a vivir en la casa de uno de los padres suele ser un grave error que causa problemas de todo tipo.
Dios quiere que haya unidad total en el matrimonio. Menciona hombre y mujer… serán una sola carne. No dice Suegra, tío, primo, hombre y mujer serán una sola carne. Hay varias razones por las que este es un grave error. Usted verá que Dios no se equivocaba con su mandamiento. Aquí algunas de las razones por las que puede ser mortal comenzar un matrimonio en la casa de los padres:
1. Los primeros meses son de adaptación para la pareja: Es normal que al principio se conozcan las verdaderas diferencias que tienen y se discutan. No habrá adaptación real si se vive con otras personas. No puedes conocer a alguien a profundidad si otras personas están interviniendo.
2. No se pueden arreglar los problemas eficazmente: Tendrás que ocultarte para discutir cualquier problema que haya. Los padres de él (ella) querrán intervenir en tus decisiones y manipularles para que siempre hagan lo que ellos dicen. Ustedes serán los niños de ellos y no pensarán que son un matrimonio que debe aprender por si solo. Si otros toman tus decisiones nunca maduraran en el hogar.
3. Problemas en la crianza de los hijos: Cuando los hijos lleguen los abuelos van a querer que la disciplina sea como ellos dicen. Si tú lo castigas ellos querrán evitarlo, o viceversa, los castigarán sin tu permiso. Eso te aseguro que te va a doler y no vas a poder hacer nada. Si les dices que no lo hagan seguramente que te sacarán en cara que la casa es de ellos y tú no mandas allí. También, pueden mimarlos desmedidamente para que ya no crean a tus castigos aún cuando sea necesario.
4. Viva sexual anormal: Las relaciones sexuales son una parte fundamental dentro del matrimonio. Las parejas que viven con otras personas no pueden satisfacer sus necesidades sexuales con libertad, pues, se sienten controlados. Esto trae frustración, enojo y amargura. Dios ha establecido que la pareja se satisfaga mutuamente. Si esto no sucede no por culpa de uno de los dos sino por terceros se deteriorará y probablemente se pierda el interés, se busca otra persona, lo cual seria adulterio, o se armen pleitos.
5. Problemas en el área financiera: Si bien es cierto la pareja que se queda en la casa de los padres lo hace para tener más solvencia financiera, la verdad es que con el pasar del tiempo más de alguien se los va a sacar en cara en ese hogar. Podría ser que el padre de ella en un momento de ira los trate de mantenidos, sanguijuelas, que ni aportan mucho a la casa. La buena relación que hubieras tenido desde lejos con los suegros se verá dañada de forma duradera si sigues allí.
Es mejor vivir solos en un lugar, con limitaciones financieras que pasar por todo esto. Dios no se equivoca. Si lo quieres intentar te vas a meter en problemas y la Palabra de Dios te los quiere evitar. Ella no miente. Cuando tú dices que a ti no te pasará estás diciendo: “Dios te equivocaste, soy más inteligente que tú, voy a burlar tus mandamientos y varás que tu Palabra es anticuada”
Mejor no te rebeles sino que sigue con amor los mandamientos de Dios.
Principio 2: La fidelidad no es una opción es una obligación. No se ama para casarse. Uno se casa para siempre amar.
El matrimonio no dura sólo si tú amas y si no amas lo dejas y buscas a otra. Eso no es cierto. Es lo inverso, se tiene que amar porque se esta casado y no es una opción. Es un amor que no debe desaparecer.
La fidelidad no debería ser una idea anticuada, como se le ve hoy en día. Yo estoy de acuerdo en la fidelidad absoluta que consiste en ser fiel en los pensamientos, sentimientos y actuaciones.
Nadie puede decir: “Yo soy fiel, solo que me gusta besar a mi secretaria, o sólo estoy jugando con ella; me gusta llamarle y platicar” Pero, la infidelidad no es sólo acostarse con una mujer o un hombre. Es una actitud del corazón. Sólo puede ser una llamada donde se hable de los dos, o haya cierta intimidad verbal que sólo hay con el esposo(a), pero, es infidelidad como cualquier otra porque la exclusividad del matrimonio se le está dando a otra persona.
Podría ser salir a comer con otra persona para quejarse de las cosas que no le gustan del hogar, y la víbora con su cola comienza a consolar y a comer a su víctima. Probablemente, caigan o no, pero, la infidelidad ya comenzó. Algo se ha perdido. Lo que sólo le dabas a tu esposa, esa mirada, ese toque en el brazo, ese tomar de la mano se lo estás dando a otra. Eso esta peligroso.
Es muy difícil que el otro cónyuge note la infidelidad en esta etapa porque el corazón es engañoso y las cosas están borrosas aún. Sin embargo, en el corazón del otro hay una mala intención y un deseo de pecado que quiere comenzar a satisfacer. Podría ser sólo un abrazo al principio, pero, un abrazo que tú sabes que no esta bien, que es diferente a un abrazo normal, y sabes que no se ve bien, pero, en realidad no te importa la opinión de tu esposo o esposa.