LA COMUNICACIÓN ENTRE ESPOSOS
Este versículo fácilmente puede ser aplicado a la familia. Dice: “No devuelvan insulto por insulto.” La mala comunicación tiene su origen en que no se está dispuesto a vivir acorde a los valores del reino de Dios para la familia. Para comunicarse bien hay que entenderse bien. Es necesario comprender algunos aspectos de la comunicación, sus obstáculos y algunos consejos prácticos. Esto es lo que trataremos a continuación.
Para comenzar debo decir que los esposos tienden a darle mayor realce a los aspectos sexuales del matrimonio descuidando parcial o totalmente la comunicación entre ambos.
El matrimonio no debe ser simplemente una relación erótica, pues, el erotismo es pasajero e inconstante. Alguien puede ser un buen amante, pero, un mal comunicador. Puedes ser experto en los aspectos sexuales, tener estabilidad financiera, pero, si no te comunicas bien con tu cónyuge estarás perdiendo tu familia en poco tiempo.
Tal vés usted se pregunte porque es que su matrimonio esta deteriorado, porque entre los dos no se comprenden, aun siendo trabajadores, responsables, fieles y buenos amantes. La respuesta casi segura es: Hay una mala comunicación.
Comunicarse en el matrimonio es poder expresar los pensamientos e inquietudes que tenemos dentro, pero, a la vez es saber escuchar y comprender a nuestro cónyuge cuando él se dirige a nosotros.
Es cuestión de ser amigos.
En el matrimonio la comunicación consiste en una amistad profunda del uno con el otro. No pierda de vista que él o ella es su amigo(a). No olvide que cuando se conocieron eran buenos amigos.
El problema es que algunas parejas creen que en el matrimonio la comunicación es diferente. El esposo es el que manda, grita y hace lo que quiere. La esposa debe ser la servidora fiel que haga los deseos del hombre con la boca cerrada. Es un error. Como también es un error pensar que sólo la mujer tiene derecho a ser escuchada y correspondida, pues, debe ser tratada como el vaso más frágil. Eso es cierto, pero, en una amistad ninguno se aprovecha del otro. No se imponen nada. Nadie es el dictador. Hay una comunicación ideal que les hace respetarse, amarse, ayudarse y comprenderse aún con los errores, y lo que es mejor, sin necesidad de tener sexo.
En el matrimonio a veces se olvida que se tiene que ser amigo y cuando no hay sexo el hombre anda tan enojado que no quiere dirigir ninguna palabra a su esposa e hijos.
Es por eso que las parejas que han perdido su relación de amigos y tienen problemas de comunicación deben comenzar reestableciendo la amistad y la confianza el uno por el otro
OBSTÁCULOS DE
Las parejas que se encuentran en crisis normalmente están más preocupados por atacarse y criticarse que no se toman el tiempo para solucionar los problemas o verificar si tienen son problemas de comunicación.
Realmente comunicarse bien con el cónyuge no es tan fácil como aparenta. Se necesita dedicación para apartar todos los obstáculos que han afectado tu relación. Aquí presento algunos obstáculos para la buena comunicación. Entendiendo esto podrás saber dónde comenzar:
1. No estás dispuesto al compromiso: No quieres comprometerte con tus palabras. No eres capaz de dar cuentas acerca de lo que hiciste durante el día. Para ti hablar con tu cónyuge es como tener que humillarse. Es un error pensar así, pues, si bien es cierto la comunicación requiere un compromiso, si llevas una vida justa donde no hay nada que ocultar jamás tendrás temor de abrir tu corazón a tu esposo(a). A veces también sucede que no hay compromiso a causa del temor. Temor originado por fracasos pasados con tu mismo esposo(a), y te da miedo volver a intentarlo. Sucede que existen parejas que saben que tienen problemas de comunicación e intentan solucionarlos. Lo único que sucede es que la situación se agrava más. Esto crea como anticuerpos a la comunicación, de tal manera que ellos prefieren evitarla a toda costa para ya no tener más problemas por procurarla.
2. Hay falta de sinceridad en tus conversaciones: Tal vés tu problema es que no eres sincero en tus conversaciones. Empeñas tu palabra, te comprometes a salir con tus hijos, dices que irás a algún lugar con ellos y al final no sucede. Le dices a tu esposa que tienes un compromiso en tu trabajo hasta tarde y es mentira. Eso afecta tu comunicación. Creará desconfianza en tu esposa. La desconfianza no es amiga de la comunicación. Sé más sincero. Una sincero es mejor que un hipócrita. Los sinceros son confiables. La sinceridad se basa en la verdad y tu familia te respetará cuando lo reconozca en ti.
3. Le das más tiempo a otras ocupaciones: Es fatal cuando un miembro de la familia se deja arrastrar por las ocupaciones. Estás pueden ser muchas obligaciones en el trabajo, la iglesia o con los amigos. Darle más tiempo a los amigos también es un error. A la vez la injerencia de los amigos puede ser otro obstáculo. No se diga los distractores más comunes de la comunicación como lo son: la televisión, el teléfono, la música, entre otras. Este tipo de personas jamás tienen tiempo para escuchar, siempre están ocupados, nunca andan de humor para darle unos minutos para conversar a un miembro de su familia. Alguien una vez dijo en son de broma: “Escuche a su esposa y hable con ella, sino otro lo hará y cuando se dé cuenta ya será tarde.” Aunque en realidad él decía una verdad, y es que la falta de comunicación con su esposa puede hacer que ella se desinterese por usted y alguien que si la trate como se lo merece. Tanto el hombre y la mujer tienen necesidades sentimentales que deben ser cubiertas por el esposo y esposa. Es mentira que su esposa sólo necesita sexo y es mentira también que el hombre sólo busca sexo. Todos ustedes estarán de acuerdo en esto: De que sirve sexo todos los días sin comunicación. Sólo será automático y sin valor como en los perros. De que sirve tener el cuerpo de una persona si no se le ha conquistado el corazón. Pudiera estar contigo imaginándose estar con otro(a).
4. No escuchas a tu cónyuge ni lo comprendes: La buena comunicación no es saber hablar sino saber escuchar y comprender lo que se nos dice. Uno debe gastar más tiempo escuchando que hablando. El problema es cuando no se sabe escuchar o cuando la misma persona se cierra las puertas. Esto se da cuando se comienza a escuchar y de repente se comienza a criticar o menospreciar lo que se nos está diciendo. Usted está creando una barrera para la buena comunicación cuando se cierra a escuchar. A veces su esposa no quiere que usted le esté hablando. Sólo quiere que la escuche. Pero, que la escuche. No debe fingir que la escucha y su mente por otro lado. Escúchela atentamente y trate de comprender lo que le dice. Recuerde que cada uno piensa diferente y lo que para algunos no es importante para otros si lo es. Un buen comunicador sabe escuchar. Por eso es un obstáculo cuando no se sabe escuchar en el matrimonio. Si te has dado cuenta que esto es un retrato de tus actuaciones puedes comenzar escuchando a tu familia, pero, sin criticar y ofender, y verás que los cambios positivos comenzarán inmediatamente.
Dónde comenzar.
Podemos seguir dando más obstáculos acerca de la comunicación, pero, con lo hasta aquí señalado creo que sirve para evaluarse como pareja.
Tome en cuenta estos cuatro consejos que a continuación le presento, aunque tal vés no le parezcan tan fáciles si los práctica verá cambios en su comunicación:
Consejo 1: Examine en qué está fallando.
Pregúntele a su esposa o esposo en qué cree que está fallando en la comunicación. Dígale que sea sincero(a). Si eres tú a quien le han preguntado no vayas a decir las cosas ofensivamente. Resalta las virtudes de la persona antes de hablar. Sugiere, no impongas. Si tú eres el que recibe el consejo tómalo en cuenta, pues, de nada servirá examinarse sin hacer nada.
Consejo 2: Dedique tiempo de calidad a su familia.
Si has dedicado poco tiempo a tu familia procura pasar más tiempo con ellos. Todos tenemos tiempo para nuestras familias. Algunas veces no es cuestión de tiempo sino de de hablar con la familia, pues, podrías pasar horas con tu familia, pero, sino hablas con ellos es como que no estuvieras.
Consejo 3: Evite la incomprensión y el irrespeto en sus palabras.
Dice Colosenses 4:6: “Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno.”En la versión Reina Valera 1960 dice: “sea sazonada con sal” con lo que quiere transmitir la misma idea que
Sea una versión u otra la idea que Dios transmite en su Palabra es que no seamos ásperos ni ofensivos cuando hablamos con otras personas. Algunas personas tienen en poco el uso de las palabras, pero, para Jesús las palabras siempre eran de gran importancia. Fue él quien dijo: “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado.”Mateo 12:36
Las palabras que decimos son capaces de condenarnos. Jesús también dijo: “…Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.”Mateo 5:22
Entiende porque la comunicación debe ser adecuada. Las palabras que pronunciamos dejan ver lo que hay en nuestro corazón. La palabra del Señor nuestro Dios dice: “Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. Mateo 15:18
Los líderes religiosos andaban más preocupados por lavarse las manos, pero, Jesús sabía que son las palabras del hombre, que son malas, las que en verdad le contaminan.
Con nuestras palabras, con nuestra mala comunicación podemos contaminar a nuestras familias. Evitemos el irrespeto. Dios quiere que nos respetemos mutuamente, pues, somos su creación.
El ser una familia no significa que debamos hablarnos irrespetuosamente. Debe haber una confianza basada en la pureza y la honestidad. Pablo escribió: “Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias.” Efesios 5:4
El problema es que cuando se falta el respeto en la familia hay una decadencia de valores constante. Si se faltan el respeto una vez éste se convertirá en un ciclo continúo.
Por otra parte,
Para las mujeres está escrito: “Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa.”1 Pedro 3:1
No hay porque estarse gritando u ofendiendo en un hogar. Si algo no le parece discútanlo, pero, con sabiduría y sin faltarse el respeto. También quisiera que notaré que el comprender y respetar es más demandado al hombre, pues, él ha sido puesto como cabeza de hogar. Así que hombres ya no se escuden en sus mujeres ni les pidan que cambien primero. Ustedes llevan la responsabilidad principal por respetar, comprender y mantener una buena comunicación.
Consejo 4: Hable mostrando el amor de Dios.
Que dice
Entonces hablar mostrando el amor de Dios consiste en practicar las enseñanzas del evangelio. Cuando alguien ama de verdad no ofende a su prójimo, incluso a aquellos que le odian. No tiene porque hacerlo, pues, está tan agradecido con Dios que eso no le permite sentir odio, ni rencores, ni discutirse.
La clave para mostrar el amor en nuestra comunicación conyugal podría estar en las palabras del salmista, que dice: “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.” Proverbios 15:1
Si en un momento que su esposo o esposa esté molesto o cansado usted se pone a pelear no logrará nada. Por el contrario si usted en lugar de eso le habla con amor logrará mucho. No es necesario responder igual. En el amor de Dios se nos enseña a no pagar mal por mal. Allí está la clave de la buena comunicación entre esposos. No se trata de que la otra persona actúe correctamente. ¡Debes ser tú quién dé el primer paso!
Recordemos el ejemplo de Sara con Abraham. Ella se dirigía respetuosamente a su esposo. Eso mostraba su amor hacia él y el ejemplo de mujer que era por supuesto: “Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.”
A practicar el amor hacia nuestros cónyuges. Con tus palabras puedes marcar la diferencia de tú familia.
Consejos prácticos:
Estos siete consejos los recibí en un correo electrónico de parte de alguien que desconozco quién era. Sin embargo, noté que eran muy interesantes y me pareció adecuado transcribirlos literalmente como consejos prácticos para las parejas con problemas de comunicación. Reflejan verdades muy interesantes que le serán de ayuda.
Siete consejos para la buena comunicación:
1. No trates temas importantes durante los momentos de tensión. Es bueno hablar de los sentimientos en el mismo momento que surgen, pero en ocasiones no conviene, sobre todo cuando se tiene mucha carga emocional. Se debe evitar hablar cuando alguno de los dos esté muy cansado, antes de irse a trabajar o inmediatamente después de regresar, y lo mejor es preguntarle a tu cónyuge si está dispuesto a escuchar o dialogar.
2. No culpes a tu cónyuge sin haberlo escuchado. Si culpas a tu cónyuge sin haberlo escuchado, lo único que vas a lograr es que se pondrá a la defensiva y se va a encerrar. Tampoco se vale hacer prejuicios o querer adivinar. Deja a tu cónyuge expresar sus sentimientos.
3. Trata un solo asunto a la vez. Se debe tratar un solo asunto y nunca mezclar otros, concentrarse sólo en el tema presente y olvidar en ese momento si existen otros.
4. Haz peticiones no exigencias. Una petición implica cualquier respuesta, así sea negativa y será aceptada. Una exigencia implica que la respuesta siempre sea afirmativa, y, como se dice “en la forma de pedir está el dar”.
5. No divulgues los sentimientos. Evita divulgar los sentimientos compartidos por tu cónyuge, ni aún con el mejor amigo, por que perderá la confianza de volver a comunicártelos.
6. No dejes problemas sin resolver o resentimientos ocultos. Al dejar problemas sin resolver o sin decir, se irá formando un muro de indiferencia, no debemos tener miedo a afrontarlos. Si crees que tu esposo(a) está administrando mal el dinero puedes hablarlo. Así te evitarás la escasez y el resentimiento. Muéstrale cuál crees que es la mejor manera de hacerlo y explica clara y amablemente el porqué piensas que es así. Pero, sé firme aunque sin querer manipular o imponer.
7. Evita comunicarte con ironía y sarcasmo. Eso molestará a la otra persona, pues, darás a entender que no le tienes importancia. Es mejor que seas firme. Sé serio cuando haya que serlo, pero, no áspero ni intratable. La mejor manera es por medio de la buena conversación basada en la sinceridad.
La comunicación es tan importante dentro de las relaciones conyugales no sólo por el hecho de que hay estabilidad en el hogar sino porque el deseo de Dios es que haya una relación profunda entre los esposos. La buena comunicación le cierra la puerta al adulterio, a los pleitos, a los problemas financieros y otra serie de males que se dan a causa de una mala comunicación.
Los matrimonios exitosos se basan en la comunicación. Es parecido a la relación que tenemos con Dios sólo que en menor grado. Cuando más hablamos con Dios es mejor nuestra comunión con él. Al comunicarse adecuadamente como esposos hay una mayor comunión, una mejor comprensión. Conocerse bien es aceptarse bien y amarse mejor.
Una buena comunicación no garantiza un matrimonio perfecto, pero, si una mejor solución de los problemas y una mayor facilidad para llegar a un acuerdo.
Tus problemas de desconfianza, de estabilidad emocional y tu inseguridad en cualquier aspecto conyugal se solucionan sólo con la comunicación.
La comunicación sincera crea confianza, estabilidad, acuerdos sólidos y una manera de criar a los hijos más ordenada. También en el área financiera habrá cambios si te comunicas mejor.
Hemos sido llamados para ser una sola carne con nuestras esposas. Esto es una realidad desde el primer día de casado. Ahora no descuides el regalo de Dios que es tu esposo y esposa. Procura cuidarlo manteniendo una buena comunicación.