LA REGENERACIÓN
LA REGENERACIÓN

Henry Preza
La Regeneración también es mencionada en la Biblia como Nuevo nacimiento. Cuando el hombre sin Cristo tiene un encuentro con él nace una nueva vida. Dios le otorga una naturaleza espiritual. Por eso aquel que ha tenido un encuentro con Dios ya no puede seguir siendo el mismo.
El nuevo nacimiento es la única forma de recibir a Dios. A causa de la corrupción el hombre no puede llegar a Dios tal como esta. Tiene que convertirse en una nueva creación de Dios. Esto sólo se logra con la Regeneración que Dios obra.
Examinemos es estado del hombre sin Dios:
- Muerto espiritualmente: Dice la Escritura: “En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados…” Efesios 2:1 Esto lo habla dirigiéndose a los cristianos, pero no sin antes recordarles la posición en la que se encontraban al no haber nacido de nuevo.
- No percibe las cosas de Dios: Esto es dicho por Pablo en 1 Corintios 2:14: “El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente.”
- Como está no puede entrar en el Reino de Dios: El Señor Jesús hablando del nuevo nacimiento le dice a Nicodemo unas palabras inolvidables que hablan al respecto: “De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios --dijo Jesús… Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios --respondió Jesús--.Juan 3:3,5
LOS RESULTADOS DEL NUEVO NACIMIENTO.
Dios crea una nueva naturaleza: La Escritura dice: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.” Juan 1:12-13.
“Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios --respondió Jesús--.” Juan 3:5
Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación. Santiago 1:18
Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. 1 Pedro 1:23
Vemos en estos pasajes que la obra del Nuevo nacimiento se hace por medio de dos elementos muy importantes: El Espíritu Santo y la Palabra de Dios. Sin la obra del Espíritu y el poder de su Palabra el hombre puede buscar a Dios de muchas maneras, pero, sin lograr nada.
Por eso es que cuando una persona es que al fin puede buscar a Dios de verdad, puede buscar lo santo. Dice la Escritura: “Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.” 2 Pedro 1:4 Esa es la razón por la que el hombre no puede buscar la santidad, pues, no ha nacido de nuevo.
Se convierte en hijo de Dios: Solamente son hijos de Dios los que nacen de nuevo para Dios. Dios lo enseña en su Palabra bendita. “El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha estado pecando desde el principio. El Hijo de Dios fue enviado precisamente para destruir las obras del diablo. Ninguno que haya nacido de Dios practica el pecado, porque la semilla de Dios permanece en él; no puede practicar el pecado, porque ha nacido de Dios. Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano.” 1 Juan 3:8-10
Logra la vida eterna y entra en la vida de Dios: El que nace de nuevo tendrá su morada en el Reino de Dios y gozará de su presencia eternamente.
El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63
Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo… Colosenses 1:13
Para finalizar es bueno recordar que la naturaleza nueva no anula la naturaleza heredada de Adán. Al respecto el Manual de doctrinas Básicas dice: “La naturaleza espiritual que se recibe en la regeneración no destruye ni anula la naturaleza adámica que tiene todo hombre. De manera que, en el cristiano, coexisten ambas naturalezas: la carnal heredada de Adán y la espiritual heredada de Cristo. El antagonismo existente entre estas naturalezas contraras generan en el creyente un conflicto permanente (Gá. 5:17). El deber del cristiano es fortalecer su naturaleza nueva para vencer sobre la vieja naturaleza carnal, para ello, debe someterse a la cruz de Cristo y moverse y moverse en el Espíritu de Dios (Gá. 5:24-25; 5:16).”[1]
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[1] Vega, Mario. Manuel de Doctrinas Básicas, Página 30, párrafo 5. Vigésimo novena edición. Elim Internacional.