LA ORACIÓN DE LA MUJER

 

LA ORACIÓN DE LA MUJER.

Basado en 1 Samuel 1:7-20

 

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Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería. Entonces Elcaná, su esposo, le decía: «Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?»Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor, con gran angustia comenzó a orar al Señor y a llorar desconsoladamente. Entonces hizo este voto: «Señor Todopoderoso, si te dignas mirar la desdicha de esta sierva tuya y, si en vez de olvidarme, te acuerdas de mí y me concedes un hijo varón, yo te lo entregaré para toda su vida, y nunca se le cortará el cabello.» Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca. Sus labios se movían pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha,  así que le dijo: ¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Deja ya el vino! No, mi señor; no he bebido ni vino ni cerveza. Soy sólo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor. 16  No me tome usted por una mala mujer. He pasado este tiempo orando debido a mi angustia y aflicción. Vete en paz respondió Elí. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. Gracias. Ojala favorezca usted siempre a esta sierva suya. Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió. Al día siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, volvieron a su casa en Ramá. Luego Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió y, pasado un año, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, pues dijo: «Al Señor se lo pedí.»

 

 

 

Millones de mujeres en el mundo son víctimas del abuso sexual, la violencia, la humillación psicológica y la pobreza, entre otros. Ante tal situación ellas enfrentan problemas de carácter, timidez, miedo, enfermedades, odio, crisis financiera y frustraciones diversas unidas a la baja autoestima.

 

El problema es grave incluso en los ámbitos cristianos. Las mujeres seguidoras de Cristo son afectadas por estas situaciones, y lo peor,  algunas de ellas quedándose sin hacer nada.

 

En silencio sufren las mujeres sin saber que hacer y sin ni siquiera tienen valor para buscar ayuda en nadie.

 

Vemos en esta porción de la Biblia a una Ana bajo situaciones similares donde aparentemente no podía hacer nada, pero, que supo sobreponerse por medio de la oración.

 

 

Tenemos en los inicios de este libro a una Ana estéril. Este hecho para el pueblo de Israel no era pasado desapercibido, pues, ellos lo tomaban como un juicio de Dios, una maldición y un descrédito. La mujer que era estéril se tenía como inservible.

 

La otra mujer de Elcaná no era estéril y se burlaba de Ana por serlo ella (v.7). Sin duda, la situación era desesperante para ella, pues, hasta en el  Templo ella era tomada de menos y motivo de burla para Penina.

 

El objetivo de esta mujer era que se enojara v.6). Sin embargo, Ana no lo hacía. Era tanta su tristeza que se angustiaba cada vez que esto sucedía.

 

Ante Penina no vemos a una Ana peleando sino llorando. Estaba muy triste. El mismo Elcaná trataba de consolarla. (v.8)

 

Ana no peleó sino que se fue a orar ante Dios. Cuantos problemas fueran solucionados por las mujeres si en lugar de discutir se fueran de rodillas ante al creador.

 

Es cierto, que hay momentos de mucha tristeza, desconsuelo o quizá de enojo, pero, no deberías mejor acercarte al Señor sabiendo que él es dueño de todo.

 

Lamentablemente, algunas siguen medios humanos para buscar la solución. El Señor está ansioso por que sus hijos le busquemos y le digamos lo que sentimos.

 

Ana no hizo una “súper oración” (v.10). No llegó con palabras rebuscadas, ni con intelectualismo efímero sino con angustia y llorando desconsoladamente. En ese momento ella estaba segura que sólo Dios podía ayudarle. Su oración era con tal pasión que Dios prestó su atención a ella; el acontecimiento fue tan grande para Dios que decidió entre todas las mujeres de su época elegirla a ella para darle a Samuel, quién sería el hombre más importante de  la Biblia antes de la elección de los reyes en Israel. Un hombre dotado como Profeta, gobernador y sacerdote.

 

Gloria al Señor, pues él se compadece del dolor humano y las oraciones llenas de pasión tocan el borde de su manto.

 

Ana no llegó con ningún interés humano que impidiera la respuesta de Dios. No eran deseos egoístas. No era para burlarse de la otra porque entonces Dios no le hubiera respondido. Su deseo era quitar su afrenta, que todos supieran que Dios amaba a su sierva y que “El Señor da la riqueza y la pobreza; humilla, pero también enaltece… y dado a luz siete veces, pero la que tenía muchos hijos languidece” (leer Oración de Ana 1 Samuel 2) Ella quería que el Nombre del Señor fuera glorificado por su grandeza, tanto que no le importaba si no criaba a su hijo, pensaba “si sólo tengo uno que sea dedicado a Dios.”(v.11)

 

Cuando una mujer ora sin propósitos egoístas y en profunda adoración al Señor ¡Algo bueno va a sucederle!

 

Ana estaba llorando profundamente. Esa oración necesitamos en nuestras mujeres, mujeres que oren y lloren con verdadero dolor por las necesidades que tienen alrededor.

 

¿Dónde están las mujeres que oraban ante los problemas? Peleándose con las vecinas, matando a sus esposos o simplemente indiferentes en las iglesias. Mujeres es momento de despertar espiritualmente. Si para ti la oración esta en segundo término es necesario que vuelvas a tú Dios.

 

No se trata de oraciones repetitivas como los religiosos. Se trata de sentirlo de verdad, de tener la necesidad de hacerlo, de dolerse del prójimo, de orar con fervor.

 

Para Ana, que era una mujer de oración no era relevante que recibiera críticas mientras lo hacía. El mismo Elí sacerdote la juzgó (v.12-15), pero, ella le explicó y siguió orando. Muchas mujeres desisten de la oración cuando ven que tienen críticas o las cosas se ponen peores. Pero, esa no es la actitud que Dios espera. Dios espera que continúes, que sigas orando, que no desistas.

 

No desistas, Dios tiene una respuesta para ti. No te desesperes si con el pasar del tiempo las cosas parecen peores en lugar de mejorar. Es que Dios a de estar enseñándote algo. Vamos, ora con fervor, que tarde o temprano la angustia pasará y entonces aparecerá en sol de la mañana y la oscuridad de la madrugada habrá desaparecido.

 

Ana salió del templo sin ser la misma, aunque aparentemente las cosas no cambiarían, algo había pasado en ella. Dios había hecho algo. Yo estoy seguro que ella lo sentía, porque cuando uno ora ya no se siente igual. Uno sabe que Dios hará algo, no se sabe qué pero se sabe. Otras veces Dios pone la seguridad que lo hará y da aun más confianza. Ana lo sabía, sí lo sabía, igual que tú lo sabrás. El versículo 18 dice “su semblante cambio.” Eso muestra lo que le decía.

 

La oración nos restaura, nos da nuevas fuerzas, nos da nuevas expectativas, nos aumenta la fe.

 

Jamás Ana olvidó este hecho y jamás será olvidado, pues, la Palabra de Dios NUNCA DESAPARECERÁ y siempre la tendremos con nosotros.      

 

Al final la vemos recibiendo su respuesta (v.20) y cumpliendo su promesa (v.21), lo cual, nos enseña que no debemos olvidarnos de Dios cuando nos responde, como algunos insensatos que se olvidan de él después que la tribulación ha pasado.

 

Que esta mujer nos enseñe lo importante de la oración, y cómo recibir la respuesta en medio de la angustia. Dios sigue deseando encontrar mujeres dedicadas a la oración y fieles a él.

 

Por las eternidades será recordada Ana como una mujer que supo orar cuando tenía que orar y Dios la bendijo.

 

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MALTRATANDO VERBALMENTE A LA MUJER

MALTRATO VERBAL

 

Es muy difícil medir el daño que una mujer sufre cuando es víctima del maltrato verbal. Esto porque en esta situación los daños mayores son los que se dan en el interior de ella. En el área emocional.

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Así también es difícil saber cuando una mujer sufre de maltrato verbal. La violencia física uno puede detectarla con mayor facilidad en la mujer por medio de la observación ya que ellas suelen mostrar golpes que son muy evidentes. Pero, en el maltrato verbal los golpes son ocultos y esto hace que uno no pueda determinar si una mujer es víctima o no. Por eso, resulta importante que la mujer víctima de este maltrato no se quede en silencio sino que lo exteriorice para éste se detenga antes de causar mayor daño en ella.

 

LA MUJER QUE SUFRE DE MALTRATO VERBAL.

 

Para comenzar quisiera hablar sobre la forma de pensar que una mujer víctima de maltrato verbal tiene. Debo ser sincero en decir que ésta forma de pensar es muy idéntica  a la de las mujeres que sufren maltrato físico o sexual.

 

Daré algunas ideas al respecto y después hablaré un poco acerca del impacto que el maltrato verbal tiene en la mujer.

 

1. Ella cree que así es el matrimonio: Uno de los primeros errores de la mujer víctima del maltrato es que piensa que éste es parte del matrimonio y que debe ser soportado.

 

Estas mujeres no entienden la naturaleza del matrimonio y se vuelven conformistas a la agresión verbal. He escuchado madres que aconsejan a sus hijas dejar que el esposo las maltrate, y lo hacen argumentando lo siguiente: “Así era tu padre, aguanta, tú debes soportar porque así debemos ser las mujeres, ese es tu destino.”

 

¡No! El ideal de Dios para el matrimonio no es que haya abusos de parte del marido ni maltrato verbal. La Biblia dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.”[1] Lo que está pasando en las mujeres que ceden a ser maltratadas de por vida es que han perdido su dignidad.

 

2. Albergan la esperanza que las cosas cambiarán algún día: El  agresor verbal o físico suele pasar por lo que algunos estudiosos han llamado “la etapa del remordimiento.”

 

         Esta consiste en que el agresor después de haber estallado violentamente vuelve a periodos de calma que pudieran durar mucho tiempo en algunas ocasiones. Esta situación se encarga de hacer albergar esperanzas a la mujer, pues, cree que las cosas cambiarán. Lo que sucede es que el hombre después de haber maltratado verbalmente a su mujer suele pasar por un periodo de “arrepentimiento” en donde ofrece cambiar a la mujer en un futuro.

 

         Sin embargo, esto no es cierto. Solamente es parte del ciclo del maltrato del que la mujer es víctima. De un momento a otro el hombre volverá a reventar en ira con lo que demostrará que el arrepentimiento no era sincero sino que era un simple remordimiento, una táctica para escaparse de la culpabilidad que sobre él recae al maltratar verbalmente a la mujer.

 

         De ningún modo la víctima debe confiar en sus palabras. Sino esperar y demandar que haya frutos de verdadero arrepentimiento y poner límites al maltrato  verbal, para notar si de verdad el hombre maltratador cambiará.

 

         El albergar esperanzas lo único que hace es que perdure el problema, ya que impide que la mujer tome soluciones reales a su situación.

 

3. Se siente culpable por la ira de su esposo: El que maltrata verbalmente tiene la característica de humillará a tal punto a su víctima que la hará creer que ella es la culpable de que él actúe de esa manera.

 

         El que maltrata verbalmente se basa en caprichos e imposiciones no en argumentos valederos. Usted no es culpable de que su esposo sea alguien que no tiene dominio sobre sí mismo.

 

         Él la hace creer de esa manera para que usted nunca piense en ponerle paro a su mal proceder. Ellos tienen miedo que usted las descubra.

 

         Existen mujeres que después de sufrir maltrato verbal pueden decir: “Yo tuve la culpa de que él se enojará al no saber que le molestaría eso.” No obstante, usted no merece que su esposo desahogue la ira sobre usted después de regresar del trabajo o de algún viaje. No mujeres no son adivinas para complacer todos los caprichos de un hombre impulsivo.

 

         Comprenda que la táctica principal de los agresores siempre ha sido sentir culpable a las víctimas como ya lo hemos mencionado en páginas anteriores.

 

4. Si le cuenta a otras personas dañará a su esposo: El agresor verbal no necesariamente tiene que ser alguien mal encarado y sin estudios. El maltrato verbal está en las familias adineradas como en las pobres. Detrás de muchos políticos, abogados, doctores, pastores y hombres de alta sociedad se encuentran abusadores sexuales, hombres violentos y agresores verbales.

         El agresor verbal puede ser alguien que hable refinado ante otras personas, pero, que es un lobo vestido de oveja.

        

         Cuando una mujer es la esposa de uno de estos hombres reconocidísimos suele pensar que no debe decir nada a nadie, pues, dañaría la reputación de su marido. Recuerdo a la mujer de alguien muy reconocido que había estado cuarenta años siendo víctima del maltrato verbal de él y no se lo decía a nadie para no botar la reputación de su marido.

 

         La mujer no debe sacrificar sus derechos para mantener la credibilidad de un sinvergüenza. Es tiempo que las mujeres tomen sus derechos en serio. Al ocultar a este tipo de hombres lo que la mujer está haciendo es colaborar para que su esposo se destruya moralmente, no sea sincero consigo mismo y engañe a otros.

 

         Si usted denuncia a éste hombre le hará un gran favor. No puede haber restauración sin confrontación. Sin el dolor del descubrimiento la herida infectada no puede ser sanada.

 

5. Él tiene derecho a hacerlo: Otra mentira muy arraigada en el pensamiento de las mujeres está en pensar que el hombre maltratador tiene derecho a agredirla verbalmente sólo por el hecho de ser su hermano, esposo o padre.

 

         El ser un familiar no le da a ningún hombre derecho para maltratar verbalmente a una mujer. La Biblia demanda de los hombres dar “honor a la mujer como a vaso más frágil.”[2]Pone este mandamiento sin excepción. No determina este trato sólo para un tipo de mujer sino que está generalizado. Por eso, es que el deseo de Dios siempre será que se respete a la mujer, pues, Dios la ha llenado de belleza y delicadeza conforme a su imagen.

 

         Él pensamiento de que el hombre tiene derecho sobre la mujer para maltratarla verbalmente es muy parecido con el primero que mencionábamos por el hecho que se basa en la suposición y no en la realidad. La mujer que ha perdido su dignidad suele aceptar todo tipo de maltrato, pues, no se siente merecedora de un mejor trato.

 

Es evidente que la mujer que piensa de esta manera lo hace para resignarse y abrir las puertas de su corazón para que el maltrato entre en toda su magnitud. Frases como ésta son un darse por vencido, como terminar cediendo a lo que la mujer ya sabe que no es incorrecto.

 

El punto es que la mujer no debe resignarse al maltrato verbal por el resto de su vida sino presentar una resistencia digna diciendo no y resistiéndose con los hechos al maltrato verbal. Dios ha puesto una imagen en ti la cual es especial y que no puede ser alterada ni violentada por ningún hombre.

 

IMPACTO DEL MALTRATO VERBAL.

 

Como decíamos en un principio el maltrato verbal tiene implicaciones muy peligrosas para la salud emocional de la mujer siendo el mayor daño que sufre el interno. A continuación veamos el impacto emocional del maltrato verbal:

 

1. La  mujer pierde su identidad: El agresor verbal suele burlarse de la  mujer, denigrarla, menospreciar sus ideales, no tomar en cuenta sus ideas. Esto conduce a la mujer a perder su identidad. La mujer ya no sabe quién es ni quién quiere ser, pues, se limita a no tener libertad y a tratar de mantener contento al hombre que la agrede.

 

         El temor a ofenderlo, a causar que él le vuelva a gritar o maltratar hace que la mujer ya no crea en sí misma. Deja de cumplir el ideal que Dios tiene para ella.

 

2. Se mantiene en temor: Tiene temor a hacer algo que haga  explotar a su marido. Tiene temor a que cuando el hombre regrese del trabajo venga de mal humor y se desquite con ella. Por supuesto, que éste temor no hace que ella se defienda sino que busque la manera de alejarse de la realidad y convertirse dependiente del pensamiento del hombre totalmente. Este no es el ideal de Dios para las parejas de esposos, pues, se viola la línea del respeto y la consideración. No hay un amor verdadero de parte del agresor ni un verdadero cumplimiento del papel del hombre dentro del hogar. Está situación, ¿En qué colabora para la felicidad en el hogar? Lo peor es que la mayoría de veces no es un temor que sólo la mujer siente sino que también los hijos son víctimas del maltrato, pues, también se convierten en las víctimas de éste hombre, lo cual, deja un trauma que afectará a los niños por el resto de sus vidas y puede incluso hacer que ellos se conviertan también en agresores cuando se conviertan en adultos.

 

3. Se vuelve callada: Las mujeres que sufren maltrato verbal son del tipo que nunca pueden expresar sus sentimientos, tienen miedo a hacerlo, incluso con otras personas que no son los agresores, no habla de su vida ni de sus ideas para no desatar la ira del agresor. El problema es que muchas veces no está hablando con gentes que la han agredido, pero, se comporta igual, como si éstas lo fueran, pues, tiende a mantener una forma de vida así. El hecho es que el agresor sigue controlándolas aún cuando no está.

 

Hay muchachas que al entablar relaciones como el noviazgo o llegar al matrimonio no pueden expresar sus sentimientos, pues, tienen miedo a que el hombre las agreda verbalmente como lo hacía su padre. Esto es una situación traumática. Con lo cual le dan continuidad al problema cuando quizá eso que vivieron jamás se repetirá con su novio o esposo, pero, han sido tan impactadas por el maltrato verbal que siguen dándole continuidad aún cuando ya ha desaparecido.

 

Sin duda alguna estas mujeres necesitan ayuda para poder superar la situación que ellas vivieron en el pasado y que por medio de los pensamientos persistentes sigue teniendo control sobre ellas.

 

4. Se desvaloriza a sí misma: Dentro de la pérdida de su identidad la mujer suele quitarse el valor que realmente tiene. Palabras de los agresores, tales como: “Estúpida, no sirves para nada, no vales nada, eres una tonta,” vienen a ser como un martillo que va haciendo creer a la mujer esas mentiras.

 

         Sin embargo, la verdad es que Dios ha dotado a la mujer de dignidad y la ha hecho a imagen y semejanza de él.

 

Para ir finalizando creo que, todas estas características y la mención de los pensamientos que las mujeres maltratadas suelen tener deben hacernos reflexionar en dignificar a la mujer como ella se lo merece.

 

La mujer que sufre de maltrato verbal debe comprender que éste problema no es algo normal y que debe ser tratado. Él no hacerlo causará lo que ya mencionamos.

 

Ella debe exteriorizar su problema a personas de confianza entre los que yo mencionaría a un consejero capacitado para que le expliqué que hacer para romper ese ciclo de maltrato verbal. No es necesario que todo mundo lo sepa, pero, sí debe saberse, pues, eso romperá el silencio que hace que el maltrato verbal continúe.

 

La mujer debe hacer saber a quién le maltrata que ella tiene derechos por ser hecha a imagen y semejanza de Dios y tomar las medidas correspondientes para que se le respeten. Y si para eso es necesario denunciar al agresor ante las autoridades esto vale la pena y debe ser hecho.

 

Por supuesto, la mujer debe agotar sus recursos antes que esto suceda. Una solución equilibrada es hacer reconocer al hombre que tiene un problema y buscar ayuda profesional. Esto puede llevar a darle una oportunidad estableciendo reglas y siguiendo de cerca el problema.

 

Este tipo de solución es sin duda la más ideal, pues, hay una cooperación real y supervisada de las dos partes. Sin embargo,  no siempre es posible lograrlo, pero, no hay que dejar de intentarlo por el bienestar del hogar.

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[1] Colosenses 3:19

[2] 1 Pedro 3:7

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Violencia contra la mujer

     "Realmente lo que más destrucción causa a una mujer es el daño emocional, pues, puede afectar su carácter, causar depresión, hacerla temerosa y desvalorizarla."

 

 

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Toda agresión física, emocional y sexual que sufra una mujer se puede enmarcar dentro de la violencia, no importa sea en sus hogares o lugares de trabajo.

 

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, define la violencia contra la mujer como "todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada".

 

 

Usted podría ser una mujer víctima de la violencia en el hogar, no sólo por golpes que reciba, que es lo que nosotros distinguimos más fácilmente como violencia, sino, de forma emocional cuando recibe gritos, ofensas o críticas destructivas. Causa más daño una palabra como “Eres una inútil,”o “No sirves para nada” que un golpe. Normalmente, este tipo de acción no va sola sino que va acompañada por algún tipo de violencia y normalmente puede desencadenar una agresión física.

 

Realmente lo que más destrucción causa a una mujer es el daño emocional, pues, puede afectar su carácter, causar depresión, hacerla temerosa y desvalorizarla.

 

Dios está en contra de la violencia hacia la mujer. Dice el Apóstol Pedro: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”(1 Pedro 3:7)

 

Los agresores hacen sentir a sus víctimas que ellas son las culpables. Que no sirven para nada y se merecen cosas peores. Los abusadores amenazan a sus víctimas para que no le cuenten a nadie infundiéndole temor. No te equivoques, no es porque sea verdad lo que dicen ellos sino porque tiene miedo que la gente lo sepa.

 

No dejan a sus esposas (en caso que sea en el hogar) salir a  ningún lugar y le sacan los defectos públicamente para que ella no tenga palabras que decir.

 

Cuando el agresor ve que su víctima está llorando comienza a justificarse y busca normalmente hacerse pasar él por la víctima., o por lo menos así trata de demostrarlo.

 

El agresor es alguien que sabe guardar muy bien la apariencia a los demás de tal manera que nadie le crea a su mujer si ella llegara a hablar.

 

Un agresor es alguien que no escucha a su esposa, es hermético cuando se habla con él y jamás tiene tiempo para dárselo a su esposa. Es un monstruo moral. Un lobo vestido de oveja. Un delincuente silencioso que daña a su familia. Se les ha olvidado el mandamiento que dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó asimismo por ella” (Efesios 5:25). Note que Jesús no vino a golpear a su Iglesia, no vino a dañarla, vino a entregarse por ella. Así que, Dios al dejar estas palabras como mandato da un repudio a las acciones de los agresores.

 

 

A las mujeres agredidas quiero decirles por lo menos dos cosas:

 

1.     Usted tiene valor para Dios: Jesús mismo, nuestro Dios se entrego por amor a usted. No vemos a un Dios que creo a las mujeres para marginarlas. Él pensó en ellas para dignificarlas, para que tuvieran valor. A nadie debes creerle que no tienes valor. Lo tienes y te aseguro a muchas buenas cualidades en ti. No hay porque creerse miserable, sólo porque un simple no ve todo  lo bueno que hay en ti.

2.     Usted no es culpable de esa violencia: Es mentira que usted se merece la agresión por ser inútil. Esa es una mentira tan vieja como muchas sin sentido que vagan por el mundo.

El lugar de eso le expongo algunas acciones que puede tomar, no en orden de acción sino como elementos aislados para que cada quién los aplique en su caso particular:

 

a)        Muéstrele su valor: Me gusta el término que utiliza el Pastor Mario Vega en cuando a esto. Él dice: “Resistencia digna.” Hay que oponerse  a la agresión, pero, sin gritos, golpes y ofensas. Recuerde que violencia genera más violencia. Por lo tanto, no sea usted una promotora más de violencia. Busque el momento apropiado, muestre lo incorrecto de las acciones utilizando consecuencias, pero, hágalo con el amor que el no le demuestra.

b)       Orar por el agresor: La oración es lo mayor que usted puede hacer por una persona. Ana era estéril, oró a Dios y dejó de  serlo. La oración cambia todo, pues, no hablas con una fuerza humana, sino con Dios el creador de todo lo visible e invisible. Ore por él todos los días, aparte un tiempo diario para orar por él. En nuestra denominación se aconseja orar una hora diaria por los agresores y hacer por lo menos un ayuno a la semana. Los resultados se hacen evidentes pronto, pues, Dios es fiel y él trata a su manera cuando depositamos nuestra confianza en él y lleva nuestras cargas.

c)        Busque apoyo en consejería pastoral: Aunque esta en tercer lugar debería ser una de las primeras acciones que tomes tú. La consejería pastoral personalizada es fundamental para tomar acciones ordenadas y ver las cosas en su amplitud real. Un pastor capacitado podrá ver en ti lo que tú tal vés no puedes ver. Para alguien que sufre de violencia le es difícil tomar decisiones acertadas por temor o falta de orientación. La consejería pastoral es fundamental. (BUSCAR CONSEJEROS CAPACITADOS PARA RECIBIR AYUDA ADECUADA, A VECES SE SUFRE DE MALA ORIENTACIÓN AL ACERCARSE A GENTE INCOMPETENTE).

d)       Recurra a las autoridades competentes: Definitivamente, hay hombres que no cambian su actitud ni desean hacerlo. Aun dándoles mil oportunidades lo que se hará es agudizar la situación. Será imposible que hagas algo sino llegas a un acuerdo con él. Dependiendo lo que diga tu consejero puedes también poner fin a la agresión de manera legal, hay organizaciones en cada país donde la mujer es protegida y severas sanciones legales en contra de los agresores. LO QUE COMUNMENTE SE HACE NO ES MANDAR A LA CÁRCEL AL AGRESOR A LAS PRIMERAS DE CAMBIO. Por lo menos en El Salvador se le llama la atención al agresor de manera legal por primera vez estableciendo distancias y tiempo de castigo. Si la cosa se agrava se aleja al agresor totalmente y con el tiempo podría ir a la cárcel si insiste en agredir o buscar para dañar a su víctima. Claro, al llevar este proceso se garantiza la protección de la mujer y ayuda para su sostenimiento. No debes tener miedo de hacerlo, es el mejor regalo que le puedes hacer a él ante esa actitud que demuestra.

e)        Elabore un plan: Lógicamente, el que tú hayas despertado a defenderte asustará al agresor como no te imaginas aunque no lo demuestre. Tú debes tener un plan elaborado y prevenir consecuencias. Que no te halle desprevenida. Que noté que no tienes miedo a perderlo. Enséñale que no debe actuar así y has lo necesario para lograrlo. Si necesitarás irte de la casa hazlo, si necesitarás ayuda busca organizaciones, amigos, familiares o personas que te puedan ayudar. Ponlo en crisis. Que esté en un límite donde tenga que tomar la decisión de cambiar o no. Que se dé cuenta que tiene que hacer algo para cambiar, que saboree las consecuencias de sus faltas. Pero, debes estar preparada.

 

A manera de conclusión también quiero decir que toda persona víctima de la violencia normalmente permite que esta avance en silencio, esta baja de autoestima y llena de temores. La mujer debe presentar total resistencia a la violencia de manera digna, incluso si esto implica iniciar un proceso de forma legal.

 

El hombre puede ser cabeza, pero, eso no le da derecho para violentar tus derechos, agredirte y ofenderte. Es lo contrario, le da la responsabilidad de amarte, respetarte, cuidarte y honrarte.

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