PENSAMIENTOS OBSECIVOS
RECUERDOS PERSISTENTES
"Hay recuerdos cuya vida aparentemente es independiente de nuestra mente, pues, parece como si no nos obedecen y siempre nos quieren estar complicando la existencia."
He conocido mujeres que pasan sintiéndose culpables por errores que cometieron hace años. Otras se sienten mal porque no pueden olvidar la situación de abuso sexual que sufrieron cuando eran niñas.
Conocí una señora de más de cincuenta años que había abortado veinticinco años atrás y tomaba antidepresivos para sentirse mejor, pues, el recuerdo de ese aborto casi la volvía loca. Otra no se podía perdonar el no haber visto a su padre un momento antes de morir. Una muchacha de Venezuela me escribía y me contaba que no soportaba pensar con cuántos hombres se había acostado un tiempo atrás, antes de ser cristiana. Literalmente me dijo: “Dios me a perdonado, pero, yo no.”
En todos estos casos los pensamientos y los recuerdos son mal manejados porque las mujeres no han sabido vivir con ellos y han permitido que éstos les gobiernen y tomen control de su futuro.
El error fundamental de estas señoras y señoritas es que niegan la existencia de tales recuerdos y quieren olvidarlos restándole importancia. Lo que pasa en la realidad es que cuando más quieren olvidar los pensamientos parecen ser más fuertes. A esto se une el deseo de querer hacer desaparecer los recuerdos de la memoria.
Antes de dar algunos consejos a estas mujeres quiero hablar un poco de la memoria y los recuerdos. Esto ayudará a las mujeres a superar su situación y entender la naturaleza de los recuerdos.
Usted muy bien sabe que existen recuerdos que están en el nivel de lo olvidable. Estas son cosas que olvidamos más fácilmente porque no afectaron nuestra vida tanto. Por ejemplo, olvidamos con facilidad el momento en que elegimos la ropa o cuando nos amarramos los zapatos. Olvidamos la conversación superficial que tuvimos con alguien al ir al trabajo, o el motorista que iba en el bus o el tren. No nos acordamos cual era película que vimos hace un mes en la televisión, etc.
Ahora, tal vés a usted ya le han asaltado. ¿Recuerda eso? Por supuesto que sí. Usted recuerda si lo asaltaron con pistola o cuchillo, qué le dijeron, dónde andaba y cuánto le robaron. Pero, ¿Por qué se recuerda más fácilmente este tipo de cosas? La respuesta es sencilla. Depende el nivel de profundidad de la experiencia así será el tiempo que la recordemos. Hay experiencias que han marcado nuestras vidas y serán cosas que jamás olvidaremos, aunque sean malas siempre estarán ahí.
¿No es cierto que todos nosotros quisiéramos olvidar alguna cosa que hicimos y que fue error? Tal vés usted es de las mujeres que dicen: “Si pudiera retroceder en el tiempo las cosas que cambiaria son…” o tal vés dice: “Me arrepiento de esto o de lo otro” Usted tiene toda la razón al pensar en eso. Todos quisiéramos cambiar algo de nuestro pasado. El problema es cuando esto mortifica nuestras vidas y estamos viviendo en el pasado. Así como esto es cierto también es cierto que hay recuerdos que quisiéramos revivir o volver a pasar como cuando conocimos a nuestros cónyuges o amigos. Estos recuerdos también quisiéramos revivirlos, pero, ¿Por qué no nos trauman? La respuesta es porque no los queremos desaparecer. Cuando uno quiere olvidar algo está contra las leyes de la memoria y es por eso que se comienza a sufrir.
La memoria olvidable y la imborrable son tan reales que sólo el hecho de conocer esta situación ha ayudado a muchas personas a entender que lo que sienten es normal y a poder vivir con el pasado sin que les afecte.
VIVIENDO CON LOS RECUERDOS.
Las personas que no saber vivir con los recuerdos sienten la muerte. Se sienten deprimidos, llenos de culpabilidad, desesperados, no pueden dormir, tienen estorbo en sus oraciones, se sienten desanimados y otras muchas características más que son típicas de estas personas. Algunas de ellas pasan viviendo con éste problema durante años, pues, se rehúsan a buscar ayuda o sienten que no la necesitan. Esto es la mejor prueba que el paso de tiempo no es el mejor remedio para los recuerdos persistentes.
Vamos a ver algunos pasos que las personas deben seguir para aprender a vivir con los malos recuerdos. Como usted notará el procedimiento es contra lógica, pero, no es difícil. Esto lo entenderá conforme vaya leyendo los puntos.
Consejo 1: Acepte que hay recuerdos imborrables: En primer lugar, no se puede enfrentar un problema si se quiere estar ignorando. Reconozca que hay recuerdos que jamás podrá borrar de su mente. El tratar de olvidarlos sólo hará que estos tomen mayor fuerza. Si su enfoque ha sido querer olvidarlos hoy tiene que ser aprender a vivir con ellos. Saber vivir con ellos no significa olvidar sino no permitir que éstos nos gobiernen. Pero, esto no significa que debe tratar de desaparecerlos.
Consejo 2: Busque a un consejero: Este escuchará su relato. Solo eso hará que haya ya una descarga emocional que le ayudará. El consejero también le orientará sobre cómo poner paro a esta influencia que los recuerdos tienen sobre usted. Busque un consejero adecuado. Si es posible que sea cristiano. De preferencia un ministro del evangelio. La ayuda de un consejero será elemental para que reciba la ayuda adecuada en el proceso de manejo de los recuerdos. El consejero le ayudará a romper el eslabón que se ha venido construyendo alrededor del o los recuerdos. Siempre en algunos casos la ayuda especializada es fundamental para aprender a tratar los recuerdos.
Consejo 3: Aprenda a convivir con los recuerdos: Cuando una mujer a sido víctima de la violencia o el abuso suele ser afectada por los recuerdos de esas situaciones. Un pastor relataba que una señora había sido abusada sexualmente cuando tenía seis años. Tenía cuarenta años y todavía sentía que el mismo hombre la andaba persiguiendo. El problema era que ese hombre ya había muerto, pero, el recuerdo permanecía latente en esa mujer. Lo adecuado hubiera sido que ésta hubiera aprendido a convivir con los recuerdos pasados. La verdad era que ese hombre quizá ni se hubiera acordado de ella si la hubiera visto y ni ella lo hubiera reconocido, pues, ya habían pasado más de treinta años de eso. Se aprende a convivir con los recuerdos dejando de pensar en ellos frecuentemente. El problema es que las mujeres quieren hacer desaparecer esos pensamientos pensando en olvidarlos. El camino es pensar en otras cosas de beneficio, dedicarse a otras actividades para que el mal recuerdo vaya bajando de categoría poco a poco. El convivir con los recuerdos se logra al darle el lugar que les corresponde en el pasado y no hacer que formen parte del presente.
Consejo 4: Enfóquese en el presente y el futuro: Hace unos años yo tenía un recuerdo que no podía manejar. Se daba porque quería desaparecerlo. Alguien me dijo que no me centrara en ese pensamiento sino que me dedicara a otras cosas y otros pensamientos, y vería cómo con el tiempo lograría convivir con él sin que me hiciera daño. Efectivamente así sucedió. Sé que el pensamiento estaba ahí. El mal recuerdo y todo lo demás que sentía, pero, aprendí a convivir con él. Hoy me acuerdo, pero, no me causa daño, pues, forma parte del pasado y no del presente.
El abuso sexual que tú sufriste cuando eras una niña se quedó en el pasado. No permitas que sigua dominando tu presente. Tú no eres culpable de eso ni tampoco debes sentir que eso arruinó tu presente y futuro. Sé que jamás podrás olvidarlo, pero, no necesitas olvidarlo. El recuerdo puede estar ahí, pero, que te sirva para ayudar a otras personas a superarlo, a prevenir a las señoritas, que te sirva para estar cada día alerta de cualquier peligro, pero, que no te atemorice y tome control de ti. Tú sigues siendo una mujer hecha a imagen y semejanza de Dios y no estás degradada por haber sido una víctima de abuso sexual. Existen muchas mujeres que aprendieron a vivir con ese recuerdo y hoy ayudan a otras, porque comprendieron que ellas no eran las culpables de ese abuso y que ningún abusador tonto tenía derecho a seguir dominando sus mentes. No permitas que el domine tu pasado. Véncelo en tu mente.
Así puedo decirles también a las mujeres que han cometido varios errores en su pasado. No vivan del pasado. Cuando ustedes se arrepintieron Dios perdonó sus errores y los dejó en el olvido. Si Dios que es poderoso y tu creador te ha perdonado quién eres tú para no perdonarte a ti misma. No hay que torturarse con cosas que Dios ya olvidó. Debes saber que cuando Dios perdona, si perdona de verdad.
Recuerda
La muerte de un ser querido tal vés jamás la olvides, pero, debes aceptarlo, aunque parezca difícil, y al hacerlo verás como se va cerrando la herida. Recuerda que después de esta corta vida hay una eternidad donde al fin volveremos a vernos todos los hijos de Dios.
De aquí en adelante depende de ti. Los pensamientos pueden ser persistentes, pero, no tienen vida si tú no se la das. Los malos recuerdos pueden ser manejados con un tratamiento realista de la situación y con la ayuda de un consejero. Como una mujer tú tienes un valor inapreciable. Por lo tanto, no te rebajes dando más crédito al pasado. Tú presente es más importante y tu pasado debe ser nada más una experiencia que te ayuda a ser mejor.
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